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PUES YA QUE CARLITOS PIDIO REZARAMOS POR LA HERMANA DE SU MAMI KIEN ESTA ENFERMITA SE ME OCURRIO ESTE ESPACIO PARA FORMAR UNA CADENA DE ORACION SIN IMPORTAR LA RELIGION QUE PROFESEMOS EN ESTE ESPACIO PODEMOS COMPARTIR NUESTRAS NECECIDADES Y COMPARTIR ORACIONES. POR LO PRONTO COMENCEMOS HA HACER UNA ORACION POR LA TIA DE EL HERMOSO. CUANDO ENTRES A ESTE TEMA ELEVA UNA ORACION CON DEVOCION POR LA PETICION PRESENTADA CADA DIA.

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LA PACIENCIA

La paciencia es la virtud por la cual se sabe sufrir y tolerar los infortunios y adversidades con fortaleza, sin lamentarse. También significa ser capaz de esperar con serenidad lo que tarda en llegar.

Vivimos en un mundo frenético. La marabunta de la tecnología y el progreso de las comunicaciones nos han traído enormes beneficios y comodidades. Sin embargo, nos han hecho olvidar la paciencia y la serenidad. Hoy todo es urgente. Te mandé un mail y no lo viste. Te llamé cinco veces y no me contestaste. Te envié un mensajito por el teléfono móvil y no me respondiste. Te estuve esperando quince minutos y no llegaste. ¿Dónde te has metido? ¿Por qué no me avisaste inmediatamente? ¡Date prisa! ¡Al grano! ¿Qué estás esperando?

Por estas circunstancias, es importante que se aprenda a formar la virtud de la paciencia desde el seno familiar. Las dificultades cotidianas vividas con amor y paciencia nos ayudan a prepararnos para la venida del Reino de Dios. Cuando el niño pequeño llora, cuando el adolescente es rebelde, cuando la hija es respondona, cuando la esposa grita, cuando el marido se enoja, cuando el abuelo chochea, cuando otra vez han dejado entrar al perro en la casa y ha llenado todo de pelos… nos llevamos las manos a la cara y exclamamos: ¡Señor, dame paciencia… pero ahora!

Es cierto, la paciencia es un fruto del Espíritu Santo y debemos pedirlo constantemente. Esta virtud es la primera perfección de la caridad, como dice san Pablo: “La caridad es paciente, es servicial; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa, no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra en la injusticia; se alegra en la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13,4-7)

La vida familiar aquí en la Tierra es un gimnasio para entrenarnos en esta virtud. Las adversidades diarias nos invitan a sufrir con paciencia la ignorancia, el error, los defectos e imperfecciones de los miembros de la familia. Sufrir con paciencia, se convierte en una hermosa obra de misericordia espiritual. ¡Cuánto más paciente ha sido Cristo con nosotros!

Paciencia es espera y sosiego en las cosas que se desean.
Paciencia es aprender a esperar cuando realmente no quieres.
Es descubrir algo que te gusta hacer mientras estás aguardando, y disfrutar tanto de lo que estás haciendo que te olvidas que estás haciendo tiempo.
Paciencia es dedicar tiempo a diario a soñar tus propios sueños y desarrollar la confianza en ti mismo para convertir tus deseos en realidad.
Paciencia es ser complaciente contigo mismo y tener la fe necesaria para aferrarte a tus anhelos, aún cuando pasan los días sin poder ver de qué manera se harán realidad.
Paciencia es amar a los demás aún cuando te decepcionen y no los comprendas.
Es renunciar y aceptarlos tal y como son y perdonarlos por lo que hayan hecho.
Paciencia es amarte a ti mismo y darte tiempo para crecer; es hacer cosas que te mantengan sano y feliz y es saber que mereces lo mejor de la vida y que estás dispuesto a conseguirlo, sin importar cuánto tiempo sea necesario.
Paciencia es estar dispuesto a enfrentarte a los desafíos que te ofrezca la vida, sabiendo que la vida también te ha dado la fuerza y el valor para resistir y encarar cada reto.
Paciencia es la capacidad de continuar amando y riendo sin importar las circunstancias, porque reconoces que, con el tiempo, esas situaciones cambiarán y que el amor y la risa dan un profundo significado a la vida y te brindan la determinación de continuar teniendo paciencia.
Paciencia, tú la tienes, úsala.

Señor, enséñanos a orar en familia como santa Teresa para tener paciencia: “Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia, todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta: sólo Dios basta”.
Isa lo que has puesto es precioso, y realmente la gente de hoy en dia no tiene paciencia para nada, como tu muy bien expresas lo queremos para ya, las contestaciones a los correos o mensajes e incluso nos enfadamos cuando no lo recibimos al momento sin tener en cuenta las circunstancias. PACIENCIA es una gran palabra para entender a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo.
GRACIAS por publicar esta belleza.



Isabel dijo:
LA PACIENCIA

La paciencia es la virtud por la cual se sabe sufrir y tolerar los infortunios y adversidades con fortaleza, sin lamentarse. También significa ser capaz de esperar con serenidad lo que tarda en llegar.

Vivimos en un mundo frenético. La marabunta de la tecnología y el progreso de las comunicaciones nos han traído enormes beneficios y comodidades. Sin embargo, nos han hecho olvidar la paciencia y la serenidad. Hoy todo es urgente. Te mandé un mail y no lo viste. Te llamé cinco veces y no me contestaste. Te envié un mensajito por el teléfono móvil y no me respondiste. Te estuve esperando quince minutos y no llegaste. ¿Dónde te has metido? ¿Por qué no me avisaste inmediatamente? ¡Date prisa! ¡Al grano! ¿Qué estás esperando?

Por estas circunstancias, es importante que se aprenda a formar la virtud de la paciencia desde el seno familiar. Las dificultades cotidianas vividas con amor y paciencia nos ayudan a prepararnos para la venida del Reino de Dios. Cuando el niño pequeño llora, cuando el adolescente es rebelde, cuando la hija es respondona, cuando la esposa grita, cuando el marido se enoja, cuando el abuelo chochea, cuando otra vez han dejado entrar al perro en la casa y ha llenado todo de pelos… nos llevamos las manos a la cara y exclamamos: ¡Señor, dame paciencia… pero ahora!

Es cierto, la paciencia es un fruto del Espíritu Santo y debemos pedirlo constantemente. Esta virtud es la primera perfección de la caridad, como dice san Pablo: “La caridad es paciente, es servicial; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa, no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra en la injusticia; se alegra en la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13,4-7)

La vida familiar aquí en la Tierra es un gimnasio para entrenarnos en esta virtud. Las adversidades diarias nos invitan a sufrir con paciencia la ignorancia, el error, los defectos e imperfecciones de los miembros de la familia. Sufrir con paciencia, se convierte en una hermosa obra de misericordia espiritual. ¡Cuánto más paciente ha sido Cristo con nosotros!

Paciencia es espera y sosiego en las cosas que se desean.
Paciencia es aprender a esperar cuando realmente no quieres.
Es descubrir algo que te gusta hacer mientras estás aguardando, y disfrutar tanto de lo que estás haciendo que te olvidas que estás haciendo tiempo.
Paciencia es dedicar tiempo a diario a soñar tus propios sueños y desarrollar la confianza en ti mismo para convertir tus deseos en realidad.
Paciencia es ser complaciente contigo mismo y tener la fe necesaria para aferrarte a tus anhelos, aún cuando pasan los días sin poder ver de qué manera se harán realidad.
Paciencia es amar a los demás aún cuando te decepcionen y no los comprendas.
Es renunciar y aceptarlos tal y como son y perdonarlos por lo que hayan hecho.
Paciencia es amarte a ti mismo y darte tiempo para crecer; es hacer cosas que te mantengan sano y feliz y es saber que mereces lo mejor de la vida y que estás dispuesto a conseguirlo, sin importar cuánto tiempo sea necesario.
Paciencia es estar dispuesto a enfrentarte a los desafíos que te ofrezca la vida, sabiendo que la vida también te ha dado la fuerza y el valor para resistir y encarar cada reto.
Paciencia es la capacidad de continuar amando y riendo sin importar las circunstancias, porque reconoces que, con el tiempo, esas situaciones cambiarán y que el amor y la risa dan un profundo significado a la vida y te brindan la determinación de continuar teniendo paciencia.
Paciencia, tú la tienes, úsala.

Señor, enséñanos a orar en familia como santa Teresa para tener paciencia: “Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia, todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta: sólo Dios basta”.
Hola... hace tiempo que no los visitaba... mis queridos hijos... me llamo mucho la atencion lo de la paciencia. Gracias a Isa y a Gemma por sus acertadas reflexiones. Solo quiero anadir que la PACIENCIA es la CIENCIA de la PAZ. Muchos mami-besitos en estas Navidades, y recuerden que Jesus vive en nuestros corazones y si le permitimos tomar las riendas de nuestras vidas TODO nos ira mejor. No quiere decir que se van las penas ni los problemas, sino que ya tendremos las herramientas para afrontarlos. Besos, besos y mas besos. Esther
Me alegro que te gustara amiga!
Abrazos! :)



Gemma Ocla dijo:
Isa lo que has puesto es precioso, y realmente la gente de hoy en dia no tiene paciencia para nada, como tu muy bien expresas lo queremos para ya, las contestaciones a los correos o mensajes e incluso nos enfadamos cuando no lo recibimos al momento sin tener en cuenta las circunstancias. PACIENCIA es una gran palabra para entender a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo.
GRACIAS por publicar esta belleza.



Isabel dijo:
LA PACIENCIA

La paciencia es la virtud por la cual se sabe sufrir y tolerar los infortunios y adversidades con fortaleza, sin lamentarse. También significa ser capaz de esperar con serenidad lo que tarda en llegar.

Vivimos en un mundo frenético. La marabunta de la tecnología y el progreso de las comunicaciones nos han traído enormes beneficios y comodidades. Sin embargo, nos han hecho olvidar la paciencia y la serenidad. Hoy todo es urgente. Te mandé un mail y no lo viste. Te llamé cinco veces y no me contestaste. Te envié un mensajito por el teléfono móvil y no me respondiste. Te estuve esperando quince minutos y no llegaste. ¿Dónde te has metido? ¿Por qué no me avisaste inmediatamente? ¡Date prisa! ¡Al grano! ¿Qué estás esperando?

Por estas circunstancias, es importante que se aprenda a formar la virtud de la paciencia desde el seno familiar. Las dificultades cotidianas vividas con amor y paciencia nos ayudan a prepararnos para la venida del Reino de Dios. Cuando el niño pequeño llora, cuando el adolescente es rebelde, cuando la hija es respondona, cuando la esposa grita, cuando el marido se enoja, cuando el abuelo chochea, cuando otra vez han dejado entrar al perro en la casa y ha llenado todo de pelos… nos llevamos las manos a la cara y exclamamos: ¡Señor, dame paciencia… pero ahora!

Es cierto, la paciencia es un fruto del Espíritu Santo y debemos pedirlo constantemente. Esta virtud es la primera perfección de la caridad, como dice san Pablo: “La caridad es paciente, es servicial; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa, no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra en la injusticia; se alegra en la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13,4-7)

La vida familiar aquí en la Tierra es un gimnasio para entrenarnos en esta virtud. Las adversidades diarias nos invitan a sufrir con paciencia la ignorancia, el error, los defectos e imperfecciones de los miembros de la familia. Sufrir con paciencia, se convierte en una hermosa obra de misericordia espiritual. ¡Cuánto más paciente ha sido Cristo con nosotros!

Paciencia es espera y sosiego en las cosas que se desean.
Paciencia es aprender a esperar cuando realmente no quieres.
Es descubrir algo que te gusta hacer mientras estás aguardando, y disfrutar tanto de lo que estás haciendo que te olvidas que estás haciendo tiempo.
Paciencia es dedicar tiempo a diario a soñar tus propios sueños y desarrollar la confianza en ti mismo para convertir tus deseos en realidad.
Paciencia es ser complaciente contigo mismo y tener la fe necesaria para aferrarte a tus anhelos, aún cuando pasan los días sin poder ver de qué manera se harán realidad.
Paciencia es amar a los demás aún cuando te decepcionen y no los comprendas.
Es renunciar y aceptarlos tal y como son y perdonarlos por lo que hayan hecho.
Paciencia es amarte a ti mismo y darte tiempo para crecer; es hacer cosas que te mantengan sano y feliz y es saber que mereces lo mejor de la vida y que estás dispuesto a conseguirlo, sin importar cuánto tiempo sea necesario.
Paciencia es estar dispuesto a enfrentarte a los desafíos que te ofrezca la vida, sabiendo que la vida también te ha dado la fuerza y el valor para resistir y encarar cada reto.
Paciencia es la capacidad de continuar amando y riendo sin importar las circunstancias, porque reconoces que, con el tiempo, esas situaciones cambiarán y que el amor y la risa dan un profundo significado a la vida y te brindan la determinación de continuar teniendo paciencia.
Paciencia, tú la tienes, úsala.

Señor, enséñanos a orar en familia como santa Teresa para tener paciencia: “Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia, todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta: sólo Dios basta”.
Señora Esther!!! Me da muchisimo gusto leerla! Cuanta razón tiene al decirnos que cuando le permitimos a Dios tomar las riendas de nuestra vida significa que desde ese momento tendremos la mejor arma para enfrentar los problemas, no que estos desaparecerán.. Es algo que la mayoria confunde.

Gracias por los mami besitos, muchos más para ustedes cargados de todo mi cariño y mis mejores deseos para que siempre este muy bien. La queremos y por favor no se desaparezca tanto, siempre es muy agradable leerla! :)



Esther M Freyre dijo:
Hola... hace tiempo que no los visitaba... mis queridos hijos... me llamo mucho la atencion lo de la paciencia. Gracias a Isa y a Gemma por sus acertadas reflexiones. Solo quiero anadir que la PACIENCIA es la CIENCIA de la PAZ. Muchos mami-besitos en estas Navidades, y recuerden que Jesus vive en nuestros corazones y si le permitimos tomar las riendas de nuestras vidas TODO nos ira mejor. No quiere decir que se van las penas ni los problemas, sino que ya tendremos las herramientas para afrontarlos. Besos, besos y mas besos. Esther
La serpiente y la luciérnaga


Cuenta la Leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga; esta huía rápido con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba desistir.

Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada.....En el tercer día, ya sin fuerzas la Luciérnaga paro y dijo a la serpiente:

-Puedo hacerte tres preguntas???

-No acostumbro dar ese privilegio a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar...

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

-No, contestó la serpiente....

-¿Yo te hice algún mal?

-No, volvió a responder

-Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

-Porque no soporto verte brillar........!

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo.......porque no soportan verte brillar.

La Envidia, es el peor sentimiento que podemos padecer..........

Que envidien tus logros, tu éxito......Que Envidien verte brillar.....

Cuando esto pase, no dejes de Brillar, continua siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, Sigue Brillando y No podrán tocarte....

porque tu Luz seguirá intacta!!!
No pienso así... Es cierto que en ocasiones puede que la serpiente nos de mordiscos, pequeños y a veces grandes, y que en ocasiones llegan a doler muchisimo, pero si no te das por vencido y sigues brillando, teniendo la plena confianza de que tú brillo opacara las malas intenciones de la o las serpientes, así sera... La serpiente se alejará porque verá que no le diste más importancia de la que se merece.

Saluditos Angyi! :)



angyi dijo:

Bonita leyenda, Isa, pero desgraciadamente en este mundo no importa nada que brilles y que seas tu misma, porque al final termina devorandote la sepiente.

Isabel dijo:
La serpiente y la luciérnaga


Cuenta la Leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga; esta huía rápido con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba desistir.

Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada.....En el tercer día, ya sin fuerzas la Luciérnaga paro y dijo a la serpiente:

-Puedo hacerte tres preguntas???

-No acostumbro dar ese privilegio a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar...

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

-No, contestó la serpiente....

-¿Yo te hice algún mal?

-No, volvió a responder

-Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

-Porque no soporto verte brillar........!

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo.......porque no soportan verte brillar.

La Envidia, es el peor sentimiento que podemos padecer..........

Que envidien tus logros, tu éxito......Que Envidien verte brillar.....

Cuando esto pase, no dejes de Brillar, continua siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, Sigue Brillando y No podrán tocarte....

porque tu Luz seguirá intacta!!!
Hmmm... que interesante la opinión de las dos. Lo más importante es que brille LA LUZ DE CRISTO dentro de nosotros, para que lo reflejemos a Él. La SERPIENTE tiene nombre... y existe... muy a pesar nuestro. Cuando es la luz de Cristo la que brilla, y no la nuestra... no importa nada más. Él se encargará de hacer SU voluntad y todo lo demás no importa. Vamos a celebrar que un día Él nació, se hizo hombre... asumió todas nuestras miserias y pecados, y los dejó crucificados para resucitar y darnos vida eterna. Si logramos entender eso, y asumirlo en nuestras vidas, no se van a terminar nuestros problemas, pero como les dije antes... tendremos las herramientas para poder esbozarlas en contra de esa famosa "Serpientita" que tanto parece preocuparnos. Piensen sólo que el mal ya está vencido, y que el enemigo quiere que sólo pensemos en las batallas diarias, para que nos olvidemos que esa GUERRA ya está ganada y salimos victoriosos. Que el Espíritu de Jesús penetre nuestros corazones y nos dé Su Paz en estas Navidades, y Siempre. Muchos mami-besitos a todos... Esther María
Otro mensajito....
Al prepararnos para recibir más de la paz de Cristo en esta Navidad, nosotros podemos utilizar la primera lectura de hoy para ver lo que todavía necesita sanación o arrepentimiento en nosotros.
1. ¿De qué manera se parece tú vida a un desierto, seco y sin vida excepto por unos pocos cactus espinosos?
2. ¿Tienes más sed de Dios? ¿En qué áreas de tu vida te sientes seco?
3. ¿Eres débil en tus intentos de llegar a ser como Jesús?
4. ¿Están tus rodillas débiles para viajar por el camino difícil de una vida santa?
5. ¿Estás controlado y paralizado por el temor? CUALQUIER temor - aún el más pequeño - nos paraliza de caminar hacia delante en la vida que Dios quiere para nosotros.
6. ¿En qué grado está tu ceguera? ¿No puedes ver lo bueno que surgirá de una mala situación o no puedes ver la mano de Dios trabajando en tu vida o en la vida de alguien que te está causando preocupación? ¿Estás ciego a la presencia de Jesús en los demás porque él está escondido bajo la basura de sus pecados? ¿Estás ciego para ver lo demasiado que Dios te ama y quiere ayudarte?
7. ¿Qué es lo que te ha estado diciendo Dios que no puedes escuchar? ¿Quizás sea su guía? ¿O la canción de amor que él te canta? ¿O sus sueños para ti?
8. ¿Qué parte de tu viaje hacia el cielo es demasiado difícil para ti? ¿Qué excusas utilizas para tener permiso de sentarte por el camino de tu vida al cielo?

9. ¿Sobre qué deberías estar hablando mientras el temor ha mantenido tu lengua silenciosa? O ¿qué has estado diciendo que es tan diferente a Jesús en vez de que estés cantando la gloria de Dios?
10. ¿En qué áreas de tu vida se esconden los chacales, manteniéndote en pecado?
11. ¿En qué maneras actúas insensatamente? Lo qué el mundo considera sabio el Señor sabe que es insensato. ¿En qué sabiduría terrenal confías tú?
12. ¿De qué manera eres como un león? ¿Hay alguien a quien has estado devorando con palabras crueles, impaciencia, desprecio o amenaza?
Bien...... La Buena Nueva es que, como indica Isaías, ¡el Señor nos ha rescatado! Podemos escapar de estas enfermedades.
El pasaje del Evangelio de hoy nos muestra que Jesús se derramaba con el poder de Dios para poder dar ministerio a las personas. Él quiere ayudarte a ti también. Todos necesitamos su ayuda para permanecer en el camino. Es Jesús el que refuerza las manos que están frágiles y las rodillas que están débiles.

Somos como el paralítico que permitió a sus amigos que lo bajaran donde estaba Jesús para que lo sanara. Humillándonos y permitiéndoles a nuestros amigos Cristianos que nos ayuden, es como alcanzamos el poder de Cristo.
Y después él nos dice, "Mi amigo, tus pecados han sido perdonados". Con esas Palabras, somos sanados. Tenemos paz de nuevo. Con esas Palabras, todas las cosas buenas que Isaías profetizó llegan a ser verdaderas para nosotros.
En Noviembre hice un viaje a Israel, a tierra Santa con un grupo de gente maravillosa que me enseño una canción preciosa que quiero compartir con todas y que yo la canto cada mañana y hace que me siente plena.

Buenos días Señor Jesús, gracias por darnos luz que todo lo que hagamos hoy sea solo para ti, buenos días Señor Jesús.

No podéis imaginar la fuerza de estas palabras, te ayuda a superar cualquier obstáculo que se presente.

Estoy de acuerdo con usted sra. Esther, lo más importante es tener en nuestra vida la luz de Dios, y aunque como usted bien dice eso no nos garantiza que no habrán problemas o serpientes en nuestra vida, teniéndola tenemos la victoria asegurada porque que mejor guia que esa? 

 

Mil gracias por compartir con nosotros, me gusta mucho leerla! Saludos! :)

Esther M Freyre dijo:

Hmmm... que interesante la opinión de las dos. Lo más importante es que brille LA LUZ DE CRISTO dentro de nosotros, para que lo reflejemos a Él. La SERPIENTE tiene nombre... y existe... muy a pesar nuestro. Cuando es la luz de Cristo la que brilla, y no la nuestra... no importa nada más. Él se encargará de hacer SU voluntad y todo lo demás no importa. Vamos a celebrar que un día Él nació, se hizo hombre... asumió todas nuestras miserias y pecados, y los dejó crucificados para resucitar y darnos vida eterna. Si logramos entender eso, y asumirlo en nuestras vidas, no se van a terminar nuestros problemas, pero como les dije antes... tendremos las herramientas para poder esbozarlas en contra de esa famosa "Serpientita" que tanto parece preocuparnos. Piensen sólo que el mal ya está vencido, y que el enemigo quiere que sólo pensemos en las batallas diarias, para que nos olvidemos que esa GUERRA ya está ganada y salimos victoriosos. Que el Espíritu de Jesús penetre nuestros corazones y nos dé Su Paz en estas Navidades, y Siempre. Muchos mami-besitos a todos... Esther María

Este año es un año muy especial para mi ya que he dado un paso mas hacia el camino del Señor.

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